La trama del Universo: lo que unió y diferenció

Zamora, 10 enero 2022
Antonio Fernández, licenciado en Filosofía

          Aunque la certera respuesta escapa a nuestra capacidad de entendimiento, es razonable aceptar al átomo como resultado de una de las primeras etapas de la evolución.

          Con anterioridad al átomo, en prodigiosa multiplicidad, pudo existir una sustancia que los científicos no aciertan a definir como genuinamente material pero que, sin duda alguna, hubo de serlo en alguna proporción: es lo que se define como "polvo cósmico", "energía granulada" o "trama del universo".

          Ese micromundo que representa el átomo hubo de ser el resultado de la unión de ciertas partículas elementales empujadas a ello por la energía exterior según un preciso Plan de Cosmogénesis (o de arquitectura cósmica) a partir de lo elemental.

          Pudo suceder que, tomándose millones de siglos por delante esa energía exterior, manifestación de una voluntad creadora, empujara al polvo cósmico a la condensación hasta formar el núcleo (o huevo) del universo que sirve de base a la Teoría del Big-Bang y que en ese "proceso de condensación", por virtud de lo llamado tanteo, fueran tomando cuerpo los átomos.

          En cualquiera de las suposiciones, es razonable admitir que fue la certera aplicación de unas específicas corrientes de energía lo que, a escala cósmica, produjo la necesidad de asociación entre los gránulos de la trama del universo.

          También es razonable admitir que, desde su propio nacimiento y siguiendo específicas afinidades latentes en su misma razón de ser, los átomos cubrieron un superior estadio de evolución que fue la molécula, la cual, a su vez y siguiendo el impulso de secretas afinidades, se asoció a otras entidades materiales para formar la mega-molécula, paso previo a los "complejos orgánicos", que resultarán ser el soporte material de la vida.

          El cómo surgió la vida (presente en una simple célula) es algo que aun no está suficientemente clarificado por la ciencia. Así como tampoco es todavía explicable cómo apareció el pensamiento, ni que éste sea el resultado de la culminación de un largo proceso en que las virtualidades de los complejos orgánicos hubieron de conectar, adecuadamente y en el momento preciso, con un Plan General de Cosmogénesis.

          Es obvio reconocer que en el hipotético caso del largo camino de la evolución, no todas las entidades materiales habrían alcanzado un superior estadio de realidad. Y que muchas de ellas se habrían perdido el tren del progreso (como si se volatilizaran), en lo que los científicos conocen como entropía o "pérdida de entidad".

          Lo que sí está claro es que dichas entidades siempre han emprendido su propio camino hacia una mayor libertad, y que siempre se han hecho progresivamente diferentes cuando han encontrado su adecuada complementariedad, en la "unión que diferencia".

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  Act: 10/01/22        @enseñanzas de la vida            E D I T O R I A L    M E R C A B A     M U R C I A